Presunción de culpabilidad, la moneda con la que paga la justicia española

Después de que una persona reúne la fuerza suficiente como para salir de una situación de maltrato, e interpone una denuncia, ¿Qué le espera? Un largo proceso judicial que puede acabar, en el caso de los hombres maltratados, volviéndoseles en contra.

Los casos de maltrato siempre han sido difíciles de probar, normalmente suele ser la palabra del maltratado contra la del maltratador. E incluso si hay un par de lesiones de por medio, la situación sigue siendo compleja. ¿Ha sido algo puntual? ¿Se ha repetido antes? ¿Esa lesión es fruto de un intento consciente y dirigido de maltrato? ¿La palabra de quien pesa más? Ante todas estas preguntas, la justicia española trata de ir con pies de plomo; pero la experiencia demuestra que, al final, ante la duda, es el maltratado a quien se le da credibilidad.

Históricamente, el maltratado ha sido una mujer. Pero también lo han sido hombres, aunque en menor medida. Y es por eso, el estar en minoría, que la justicia española ha tomado la posición de no analizar los hechos de verdad y dar más peso y veracidad a la voz de la mujer, aún siendo la maltratadora. ¿Quimérico? Si un hombre denuncia por malos tratos a su mujer, sin más pruebas que un parte de lesiones; y los dos acuden al acto de conciliación o al juicio sin más apoyos. Es la palabra de uno contra la del otro.

A la hora de dirimir y depurar responsabilidades, no es raro que la justicia prefiera que domicilio, custodia de los hijos y pensión de mantenimiento vayan en contra del hombre. Algo que es justo en los casos de las mujeres maltratadas, se convierte en un gran agravio comparativo para un hombre maltratado. El sesgo de culpabilidad hacia los hombres en los casos de maltrato y divorcios, puede hacer que sean maltratados además por una perezosa actuación de la justicia española.

En Patón y Asociados, somos conscientes que una defensa inexperta, que deje al hombre maltratado a merced de la pereza de la justicia española, no es la solución. Si se quiere una igualdad real, es cuando la acción del abogado debe ser del más alto nivel y exigencia; sobre todo si debe luchar contra el prejuicio legislativo en contra.

Related Posts

Leave a Comment

Si los hombres no pueden ser víctima, ¿para qué van a pedir ayuda?