Necesitamos actualizar la Ley de Violencia de Género para que incluya a los hombres maltratados

El problema del maltrato masculino comienza a sonar ahora de manera tímida en algunos foros, pero todavía sigue siendo un tema controvertido en la mayoría. Por un lado, va en contra de la idea general de masculinidad que tenemos socialmente aceptada y por otro genera incomodidad (e incluso rechazo) en las partes más comprometidas con los derechos feministas. Muchas veces se ha catalogado como un intento de hacer retroceder las conquistas sociales de ese colectivo.

¿Por qué entonces decimos que debería ser reformado? Vamos a echar un ojo a su redacción actual, de 2014:

 “Actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.”

Como vemos, solo establece como caso susceptible de ser aplicada la ley es en los casos en los que hombres maltraten a sus parejas. Creando penas más duras que pueden llevar a que un hombre sea encarcelado por una agresión física (como una torta en la cara) por la que una mujer no recibiría más que una multa, sin necesidad de prisión ni antecedentes. ¿La razón? El agravio comparativo provocado porque a los hombres se les apliquen solo los criterios de violencia doméstica.

Es difícil luchar por los derechos de los hombres maltratados con la exigua Ley de Violencia Doméstica, pero bufetes como Patón y Asociados han conseguido crontruir una trayectoria basada en los éxitos y años de experiencia. Es tare de todos generar el cambio social necesario para conseguir la igualdad efectiva entre los hombres maltratados y las mujeres maltratadas; no restando protección, si no igualando por arriba y dando la misma consideración a los mismos crímenes.

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