Cuando la denuncia de maltrato es falsa.

¿Para cuándo la igualdad ante la ley de ambos sexos, una ley justa que proteja por igual tanto a mujeres como a hombres maltratados? ¿Para cuándo una ley de custodia compartida que evite que no se prive a los hijos ni de la figura paterna ni de la materna?

Son los hombres acusados falsamente de maltrato a sus parejas. Viven en el olvido más absoluto, apartados de sus hijos y con la incomprensión de la sociedad. (…)

Muchos hijos de padres separados son víctimas del controvertido Síndrome de Alienación Parental (SAP), aceptado de pleno por el DSM-4 americano, aunque en España es aún discutido por jueces, políticos y profesionales. Se trata de la manipulación del menor por quien tiene la tutela para predisponerlo hacia uno de sus progenitores, es decir lo que toda la vida se ha llamado malmeter.

La Ley Integral de Violencia de Género despoja del derecho a la presunción de inocencia a la mitad de la población: la masculina, a la que en la práctica permite detener sin más prueba que la declaración de la supuesta víctima de malos tratos. Por no incidir en que se conculca el artículo 14 de la Constitución, pues considera determinadas acciones como delito si las cometen los hombres, y como falta, si las cometen las mujeres.

Es un hecho innegable que muchas mujeres continúan sufriendo violencia por parte de sus parejas, y es una obligación social protegerlas con una tolerancia cero hacia semejante atrocidad. Pero hablar de hombres maltratados -o falsamente acusados- no supone un menoscabo ni una negación hacia su situación dolorosa. No en vano, ellas debieran ser las primeras en alegrarse de que no pocos profesionales intenten desenmascarar a lasfalsas maltratadas, aboliendo la descompensación de proteger solo a un género.

¿Por qué los hombres maltratados carecen de credibilidad, no tienen casas de acogida, ni un teléfono equivalente al 016, pero sí hay centros para reinsertar a los violentos?

Hombres y mujeres deberían empatizar ante el hecho de ser víctimas de sus parejas o exparejas, y no rivalizar en qué género sufre más. Quizá sea hora de que el Gobierno analice las denuncias falsas que tantos magistrados, profesionales de la psiquiatría y psicología han observado, como treta para ganar custodias de hijos, quedarse con el domicilio o vengarse. De momento, los entrevistados varones exigimos lo mismo: la transformación de la Ley de Violencia de Género en una de violencia intrafamiliar, modificaciones de la Ley del Divorcio y que se actúe contra las denuncias falsas. Sin levantar el pie del acelerador ni desatender el hecho de que decenas de mujeres mueren a manos de sus parejas o exparejas, ¿cómo protegerlas y castigar a los maltratadores sin llevarse por delante todos los derechos de aquellos a quienes aún ampara la presunción de inocencia?

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