Le asesta 20 cuchilladas a su marido y tipifican el delito como “homicidio por imprudencia grave”

La noche del 3 al 4 de julio de 2012, en un pueblo de Huesca, Rosa María Turmo ató a su marido a la cama. Tras clavarle veinte cuchilladas en diferentes partes del cuerpo, le dejó gravemente herido durante horas. El hombre, Antonio Ibarz, estuvo prácticamente los doce meses siguientes ingresado en el hospital, siendo intervenido quirúrgicamente y entrando varias veces en la UCI. Sin embargo, tras ese año luchando por su vida, murió el 29 de junio de 2013 debido a la gravedad de las lesiones que su mujer le provocó.

La mujer reconoció los hechos, que resultaron evidentes para los servicios de emergencia cuando fueron a asistir a la víctima pero en todo momento alegó que su intención nunca fue matarle. Y el jurado ha escuchado a sus declaraciones, teniéndolas en cuenta.

Los hechos no fueron tipificados como asesinato, sino como una “imprudencia grave” con resultado de muerte, desoyendo la petición de la Fiscalía y de la acusación particular que fue ejercida por los dos hijos que tenía el matrimonio: El Fiscal pedía 20 años de prisión por un asesinato por ensañamiento y la acusación particular pidió 37 años y medio de prisión por asesinato (que posteriormente fueron rebajados a 25 años). El abogado de la agresora, por su parte, pedía la absolución de la mujer.

Los dos hijos del matrimonio afirmaron tener miedo a su madre y pidieron una orden de alejamiento para su madre, temiendo que la mujer pudiera dañarles a ellos o a sus familias también.

Finalmente, la condena se saldará con una pena de prisión de seis años: Cinco de ellos por un «delito de lesiones dolosas que producen inutilidad de miembro principal» y el otro año por «homicidio causado por imprudencia grave», aplicándose la atenuante de haber reconocido los hechos y los agravantes por alevosía y parentesco.

Los informes médicos, por otro lado, reconocen que la mujer padecía un trastorno depresivo de larga duración por el que estaba medicada. Esto hace que, incluso, se considere procedente que se solicite un indulto.

Pero la sentencia también incluye en la condena las peticiones de sus hijos: la mujer no podrá vivir en Zaidín (pueblo donde residía la familia y donde sucedieron los hechos) durante 16 años o acercarse a sus hijos y a sus respectivas familias a más de cien metros. Además, deberá indemnizar a cada uno de sus hijos con 35.000 euros por la muerte de su padre.

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Comments
  • javier

    No he visto ninguno polí[email protected] que se haya hecho eco de la noticia ni alguna asociación de mujeres por la igualdad que salga condenando los despreciables hechos ya que no deja de ser un ser humano (mujer u hombre) se mire como se mire (hecho o genero) dicho esto, solo me resta pedir que cuando se hable de «igualdad» de veras se hable de igualdad y aún mas, que judicialmente se lleve a cabo. Se despide un hombre maltratado, con sentencia firme, a quien pueda interesar.

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